LIVE NIRVANA INTERVIEW ARCHIVE August 24, 1993 - Seattle, WA, US

Interviewer(s)
Jordi Bianciotto
Interviewee(s)
Kurt Cobain
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TBC TBC Yes (Español)

Si hay actualmente personajes en el mundo del rock a los que se les supone una explícita hostilidad hacia la prensa, entre ellos está sin duda Kurt Cobain, cuyo fuego cruzado con las publicaciones británicas ha vivido este último verano momentos intensos, especialmente a raíz de declaraciones—a aparecer en octubre en la biografía de Nirvana "Come as you are"—tan poco titubeantes como "no tengo ningún respeto por los ingleses, me ponen enfermo, es la gente más fría que he conocido". Por ello, una conversación—telefónica, medio antipático por excelencia, lo odio—no es precisamente un plato de fácil digestión. Todo lo contrario, hay que tener el radar puesto, dar por sentada su escasa disponibilidad verbal, su creciente pique con la prensa de medio mundo y, por tanto, ir con pies de plomo con cada pregunta, en particular las—premeditadamente—conflictivas. Pese a cierta tensión ambiental, Cobain se toma la entrevista con paciencia y moderada cortesía, aunque, que quede claro, en ningún momento dice una palabra más de lo imprescindible. Ha aprendido.

Jordi Bianciotto: Hace un par de semanas actuasteis en el New York New Music Seminar después de una temporada sin giras. ¿Presentasteis ya material nuevo en ese concierto?

Kurt Cobain: Bueno, en realidad este 93 hemos hecho algunos conciertos. Estuvimos en Brasil a principios de año y también hemos hecho algunas actuaciones en San Francisco o en Seattle, por ejemplo. O sea que no nos retiramos después de la gira europea del 92, como creen algunos, sino que hemos seguido trabajando, aunque al mismo tiempo la grabación del disco nos ha mantenido ocupados. En cuanto al show de Nueva York, sí, tocamos bastantes temas nuevos, no recuerdo exactamente cuántos, siete u ocho creo, entre ellos nuestro próximo single Heart-Shaped Box, que saldrá dentro de unas semanas.

JB: ¿Podríamos hablar un poco de vuestro nuevo álbum? Se llama In Utero, aunque se dice que el título original era I Hate Myself and I want to Die. ¿Es cierto? ¿Por qué lo cambiasteis?

KC: Eso fue solo uno de los muchos títulos que se barajaron cuando preparábamos el álbum, nada definitivo. En realidad, ese título lleva implícito mucho humor; es más que nada una broma, lo que ocurre es que nadie la entendió de la misma manera que nosotros.

JB: También se dice que habéis tenido problemas con vuestra discográfica, que os han hecho cambiar parte del material del álbum…

KC: Mira, todo eso es basura de la prensa, especialmente la británica, a la que le encanta especular sobre cosas de las que no tiene ni idea. Nosotros firmamos en su momento un contrato en el que se dejaba claro que teníamos libertad artística total, que podíamos hacer lo que nos diera la gana con nuestros discos, así que estos rumores están equivocados. No hemos tenido ninguna presión por parte de la discográfica de cara a incluir o no ciertas canciones, pero muchos periodistas ingleses tienen esa tendencia a imaginar cosas que no existen.

JB: Después del enorme éxito comercial de Nevermind, enfrentarse a la grabación de In Utero debió ser bastante complicado. ¿Afrontasteis ese disco de forma distinta a los anteriores? ¿Sentisteis especialmente la presión de tener que alcanzar una cifra de ventas?

KC: No, aunque todo el mundo cree que hemos estado obsesionados ante la responsabilidad de repetir las ventas de Nevermind, ha pasado lo contrario, ha sido más fácil que nunca. Grabamos el disco en sólo dos semanas e hicimos exactamente lo que quisimos en cada una de las canciones, sin presiones ni obsesiones de ningún tipo. Todo muy fácil y divertido.

JB: Hay una canción del disco que se titula Frances Farmer, nombre de una malograda actriz. ¿Es un homenaje?

KC: Puedes tomártelo así. La canción se titula Frances Farmer Will Have Her Revenge On Seattle. Ella fue una mujer con muchos problemas y su vida siempre me ha atraído; he leído un par de biografías sobre su historia, una de ellas "Shadowland", muy buena. Era una persona muy conflictiva, y por tanto, muy interesante. Le puse su nombre a mi hija, así que ya ves…

JB: En vuestro concierto de Nueva York aparecisteis convertidos en cuarteto, con Big John Duncan de guitarrista adicional. ¿Por qué habéis decidido ampliar el grupo?

KC: No nos hemos convertido en cuarteto, porque Nirvana seguimos siendo los tres de siempre. Lo que ocurre es que pensamos añadir un nuevo guitarrista para dar más fuerza y matices al grupo en directo, pero Big John no se va a quedar en Nirvana. Para nuestra próxima gira seguramente no estará; tendremos otro guitarrista, aunque aún no está del todo decidido quién será.

JB: En unos meses, Nirvana pasasteis de la escena independiente de Seattle a las radiofórmulas de todo el mundo. ¿Cómo se puede vivir un cambio así sin perder los papeles? ¿Cómo se pueden vender ocho millones de discos y seguir siendo una banda alternativa?

KC: Es difícil, pero no imposible. Nuestro éxito demuestra que hay espacio para cosas distintas en los gustos de la gente, y que existía una demanda de una música y una actitud como la nuestra. En un plano personal, sin embargo, confieso que el éxito de Nevermind me ha provocado terribles dolores de cabeza. Nunca imaginamos poder llegar a vender tanto, fue una sorpresa enorme y al principio no sabíamos cómo reaccionar, qué decir ante aquello. Nos costó mucho asimilarlo.

JB: ¿Crees que Nirvana se ha convertido en un dinosaurio?

KC: Sí.

JB: ¿Te identificas más con Led Zeppelin que con los Ramones.

KC: No, me identifico más con los Ramones.

JB: ¿No hay cierta contradicción ahí?

KC: No, somos dinosaurios en cuanto a las dimensiones comerciales de todo lo que hacemos, pero nuestro espíritu no es el de un dinosaurio. Nosotros no podemos controlar lo que gusta a la gente, y si hay muchas personas que disfrutan con nuestra música, pues supongo que eso nos convierte en dinosaurios, pero seguimos planteando las cosas igual que antes.

JB: ¿Qué crees que tenéis en común con los Ramones? ¿Comparas la explosión de Seattle con la del punk en el 77?

KC: No, creo que son cosas muy distintas culturalmente. Lo de Seattle no ha supuesto una ruptura tan grande, sino que ha sido mucho más continuista que el punk en su momento. El punk fue una revolución terrible, comportó un cambio total en la actitud de los grupos de rock; las consecuencias de todo aquello aún se viven actualmente.

JB: Después de vuestro éxito internacional, Seattle se puso inmediatamente de moda. ¿Crees que los ocho millones de Nevermind fueron positivos para la escena de la ciudad?

KC: Pues depende de a quién preguntes. Algunos grupos dirán que les favoreció y otros te dirán lo contrario. depende de la suerte que hayan tenido.

JB: ¿Qué bandas de Seattle te parecen más interesantes actualmente?

KC: Hay muchas, Tad, Sebadoh, Mudhoney…

JB: ¿Crees que es la ciudad más interesante del país en cuanto a rock? ¿Cuenta ahora mismo con una buena atmósfera musicalmente hablando?

KC: Hay una buena atmósfera en Seattle, pero está ahí desde hace mucho tiempo. No, no creo que sea la ciudad más interesante. Salen muchos grupos, pero no ahora sino desde hace muchos años, igual que en casi cualquier ciudad americana. En cualquier ciudad media del país hay por lo menos dos, tres, diez bandas interesantes. San Francisco, por ejemplo, es una ciudad de la que salen muchos grupos. Todo eso son modas.

JB: El asunto del grunge se ha salido de madre en los últimos tiempos y ha llegado a involucrarse en el mundo de la moda para todos los públicos, con lo cual su espíritu queda totalmente desvirtuado. ¿Qué opinas de ello?

KC: La moda se está convirtiendo en algo extremadamente regresivo; va hacia atrás en lugar que hacia adelante, y ha tomado formas antiguas de hippismo intentando buscar algo original… Intentan encontrar un nuevo estilo y asimilan todo lo que pueden, incluso cosas que no tienen nada que ver con ellos. No me interesa mucho todo eso.

JB: Últimamente has sido objeto de una dura polémica en Inglaterra debido a ciertas declaraciones tuyas en las que descalificabas a la prensa y a toda la sociedad británica. ¿Tienes algo que decir al respecto?

KC: Sí, sólo que mis ataques van exclusivamente dirigidos a la prensa británica, no a la gente. Creo que la prensa de ese país es terriblemente negativa con todo y que su cinismo hace daño a muchos grupos. Realmente estoy harto de los periodistas británicos y también de hablar de ellos. No merece la pena.

JB: Ya metidos en asuntos de prensa, Chris Robinson, de los Black Crowes, ha declarado últimamente que Nirvana les debéis demasiado los Replacements (Nota: en realidad Robinson fue menos diplomático: dijo que eran una copia de los Replacements).

KC: Estamos en lo mismo, prefiero no entrar en eso; paso de hacer comentarios sobre declaraciones aparecidas en la prensa.

JB: Recientemente has colaborado en un single de William S. Burroughs, lo cual me sorprende bastante ya que sus trabajos con Laurie Anderson o Material no parecen tener mucho que ver con la línea de Nirvana. ¿Cómo fue la experiencia?

KC: Muy bien, se titula The Priest They Called Him y en América ha salido editado por una pequeña compañía independiente. No sé si llegará a salir en Europa. En cuanto a mi papel ahí, se limitó a tocar la guitarra mientras William recitaba encima. Es probable que salga en el futuro más material grabado por William y yo.

JB: También has trabajado con los Melvins en su nuevo álbum…

KC: Sí, he producido seis de las canciones de su nuevo disco. Ha sido muy interesante trabajar con ellos; me gustó simplemente observarlos como trabajaban. Aprendí.

JB: ¿Cuándo os volveremos a ver por Europa?

KC: No lo sé. Seguro que volveremos, pero aún no sé cuándo. Guardo un buen recuerdo de nuestra gira en verano del año pasado, y especialmente de Teenage Fanclub, un estupendo grupo y buena gente. Es una de las bandas inglesas que más me interesa. Como te puedes imaginar, en estos momentos estamos pendientes del lanzamiento del álbum, y luego ya veremos.

© Jordi Bianciotto, 1993

Tras el inesperado y arrollador éxito de su primer álbum, "Nevermind", del que llegaron a vender nueve millones de copias, Nirvana ha subido de nuevo a la palestra con su personalísimo álbum, "In Utero". El controvertido grupo presento en España este álbum... y como era de esperar, se hicieron notar, y aplaudir.

El "grunge" ha sido su bandera de presentación. En los últimos años Seattle, una ciudad del noroeste de Estados Unidos considerada antes por muchos como un remanso de paz, ha sido sede de un "ruido" insalvable. Según Nirvana, grupo que nació en esta ciudad, este tipo de "grunge" cansa: "Estamos hartos ya de esta porquería ruidosa".

JB: Cuentan que "In Utero" no llegará a superar nunca el éxito de "Nevermind". ¿Así lo crees?

KC: "Nevermind" era un disco demasiado perfecto, sin errores, demasiado limpio, que en realidad no reflejaba lo que era el grupo ni sonaba como nosotros queríamos que sonara Nirvana.

JB: Pero el disco se grabó de la noche a la mañana...

KC: Bueno... No tanto. Grabamos el disco en dos semanas, sin muchos ensayos, y en él casi todo son las primeras y únicas tomas de cada canción. Es el sonido de Nirvana al natural.

JB: Explícanos si realmente creen en el "grunge". Últimamente han estado renegando de esta condición...

KC: Los medios de comunicación han inflado un poco el fenómeno "grunge", y cuando lo descubrieron ya estaba agotado. Pero al principio se trató de un movimiento espontáneo, impulsado por bandas de amigos que tocaban una especie de "punk heavy" de los años 70. En nuestro origen había gente que se juntaba para beber cerveza y pasarlo bien. Poco a poco, se desarrolló, pero ahora, nosotros consideramos que ha cambiado para mal. Antes había cuatro grupos buenísimos. ahora hay 10,000 grupos y la mayoría son una mierda. Pero también hay más bares y más clubes en Seattle, y esto es bueno.

JB: ¿Tienen ya la fórmula que les ha dado el éxito o continuaran experimentando?

KC: Queremos conseguir romper el pop con el ruido. Sabemos que este disco no será un éxito tan grande como el anterior, porque no es lo bastante "pop", pero no nos importa. Probablemente, nuestro próximo disco, no obstante, será un poco más acústico.

© Jordi Bianciotto, 1994